puerto de asuncion

Agradezco la apertura y amabilidad del Arq. Eduardo Alfaro al dejarme publicar la imagen del puerto que hizo su abuelo, el Arq. Miguel Ángel Alfaro.

Los sucesos del puerto y mi forma de estar en el mundo (I)

Arq. Yona Muñoz

En tres artículos trataré de abordar las cuestiones no discutidas sobre el reciente llamado a concurso de las oficinas de gobierno y las repercusiones del Plan Maestro del Arq. Converti. Más que una opinión, prefiero definir mi aporte como la afirmación de que la realidad se presenta ante la razón como signo (J. Carrón, La belleza desarmada, Ed. Encuentro, Madrid, p. 154) y que toda crisis nos obliga a plantearnos preguntas y nos exige nuevas o viejas respuestas, pero en cualquier caso, juicios directos, no preestablecidos (H. Arendt, La crisis en la educación, 1954).

Se puede percibir el alcance de un acontecimiento por el cambio que provoca – J. Carrón, La belleza desarmada, Ed. Encuentro, Madrid, p.149.

Agradezco la apertura y amabilidad del Arq. Eduardo Alfaro al dejarme publicar la imagen del puerto que hizo su abuelo, Arq. Miguel Ángel Alfaro.

Una imagen me ha llamado la atención en estos días, leyendo la biografía del Arq. Miguel Ángel Alfaro por la Arq. María Gloria González. Un dibujo de la época muestra la propuesta de Alfaro para el Puerto de Asunción.

Seguramente un proyecto así traería, hoy en día, la crítica y el escándalo de más de un ambientalista y versado en la materia. Sin embargo, mirándola, dejándome llevar por el poder de la prefiguración (me entenderán mis colegas) y viendo el ambicioso perfil que podría haberse dado en nuestra bahía, me imaginaba un entorno de intensa actividad, quizás una identidad portuaria para la ciudad que, como todos sabemos, ya no es posible.

Podría esta imagen quedarse reducida a lo que pasó y decir ¡Qué buen dibujo! o apelar a ese velo de soberbia, que la mayoría de las veces cubre a los arquitectos, y afirmar No sabía lo que hacía.

Personalmente y desde hace un tiempo, me rodea un grupo de amigos que me ayuda a que los hechos no queden sólo en una reflexión. Me empujan a no quedarme en la superficie, sino que despiertan mis sentidos y mi razón, sumergiéndonos en lo profundo de cada situación.

En este ejercicio, que espero se vuelva costumbre, la imagen me suscitó una pregunta: ¿Qué hubiera propuesto yo?, ¿Por qué si se trata de uno de los sitios más emblemáticos y potenciales de nuestro centro histórico no abundaron las propuestas para el mismo en 480 años?

Agradezco que el ciclo de pensamiento se cierre siempre en este punto, ya que en la mayoría de los casos la superficialidad nos hace pasar a otra cosa, o quedarnos con lo que ya sabemos.

Heidegger afirmaba que habitar es nuestra forma de ser en el mundo, ¿Qué puedo decir del modo en cómo habito? Puedo ser arquitecta , vivir en Asunción, etc., pero que el problema de la ciudad sea de otros, trasladar responsabilidades, negar mi protagonismo en la maraña de acontecimientos que definen su tejido.

¿Quién cómo Alfaro se atrevió a prefigurar así sobre la ciudad?¿Quién como él, utilizando todo el conocimiento que obtuvo en el exterior, vino a volcarlo de manera tan carnal en nuestra querida ciudad? Con sus aciertos y errores, fue un hombre que no tuvo miedo de proponer, y que tuvo la lucidez de llevar a cabo lo que pensaba entrando en relación con los demás. Su protagonismo fue efectivo porque supo inmiscuirse, entrar en la dinámica del construir con y para los otros.

Sus obras desde ese día no sólo quedarán para mí sólo como un bello recuerdo, o una anécdota en el paseo dominguero, sino que serán muestra de que nuestra Asunción era la más querida para él, porque no se contuvo en su deseo de belleza hacia ella y me alentarán a querer vivir de la misma manera.

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