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Público ovacionando
John Revitte

Una marca indeleble

Hugo Martínez – Locutor radial y televisivo

Siguiendo con la temática del último artículo quisiera destacar en esta oportunidad una profunda admiración por la música británica. Y cómo no tenerla con bandas emblemáticas de rock sinfónico de la talla de Pink Floyd, Queen, Supertramp… La lista es muy amplia, pero esta vez quisiera enfocarme en dos nuevas bandas: Keane con su afinadísimo vocalista Tom Chaplin; y Coldplay y su carismático líder Cris Martin – ambas de altísima calidad musical y contenido. De una cosa estoy seguro: estas bandas no vinieron a vendernos superficialidad, y prueba de ello es Keane con su Somewhere Only We Know (Un lugar que solo nosotros conocemos).

Oh, cosas sencillas ¿adónde se han ido?
Estoy envejeciendo y necesito algo en que confiar,
así que dime cuándo vas a dejarme entrar,
me estoy cansando y necesito un lugar para empezar.

Las líneas de esta canción son para mí una profunda provocación y me llenan de preguntas el corazón. ¿Quién soy, qué hago aquí, a dónde voy, cuál es ese lugar al que estoy llamado? Y es verdad, todos necesitamos respuestas concretas y alguien en quien poder confiar, de ese lugar, donde poder volver a empezar día a día. En este caso Tom es como la voz que suplica ser respondido. Del mismo modo vemos a la voz de Coldplay con su ‘Til kingdom come (Hasta que el Reino llegue)

Róbame el corazón y hazme callar.
Creo que mi momento, mi momento ha llegado.
Déjame entrar, abre la puerta.
Nunca me sentí así antes.

Toma mi cabeza entre tus manos,
Necesito a alguien que entienda,
Necesito a alguien, a alguien que escuche,
Por ti, he esperado todos estos años.
Por ti, esperaría hasta que el reino llegue.
Hasta el día en que me muera.
Y dime que vendrás y me liberarás,
Solo dime que esperarás, que me esperarás.

Profundizando estas últimas líneas llego a la conclusión que todo ser humano, sin excepción, lleva como una marca indeleble y necesita ser acompañado, amado y guiado, de lo contrario toda esta expresión queda aplastada, sin ninguna posibilidad de ser correspondida. Esta agudeza de ese corazón inquieto que busca, que espera hasta que el “Reino llegue”.

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