Enrique de Alemania dicta cátedra a universitarios de Bologna por Laurentius de Voltolina

La mediación de la Iglesia en la última crisis política del país parece haber tenido un impacto positivo en su resolución. La renuncia del presidente Horacio Cartes a cualquier intento de reelección, y por lo tanto a la continuidad del controvertido proyecto de enmienda constitucional, indica que hubo alguna sugerencia en ese sentido por parte de la Iglesia. El hecho de que el Arzobispo de Asunción haya sido la primera persona en recibir personalmente la renuncia escrita de Cartes parece confirmar esa conjetura. Pero a pesar de esta decisión patriótica, que evitó más tensiones y conflictos innecesarios, no se puede perder de vista que durante la crisis un importante grupo de la oposición ha estado cerrado al diálogo convocado por la Iglesia. Es decir que la división sigue latente y pronta para reaparecer apenas surja de nuevo el tema de la reelección, aunque sea propuesta a través de una reforma constitucional. En ese sentido, la función mediadora de la Iglesia siempre será muy importante. Pero haciendo un balance general, cabe preguntarse si no sería mejor que esta ocupase su tiempo y energía en acciones más productivas y efectivas a largo plazo, como la de proponer un diálogo nacional sobre la educación.