Investigación en Paraguay: una realidad in crescendo

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Luca Cernuzzi, PhD
Nicolás Copérnico (1473-1543)

Nicolás Copérnico (1473-1543)

Paraguay no se caracteriza por tener un ecosistema de investigación avanzado. Más bien diríamos que es aún incipiente. Históricamente, tampoco existe tradición de grandes centros o universidades fuertemente abocadas a la investigación. Basta con recordar que la más grande universidad del país, la UNA, cuenta con solo 64 cargos de Profesor Investigador de dedicación exclusiva (sobre una población de aproximadamente 53.000 estudiantes distribuidos en 12 Facultades). Y también considerar que el país en 2015 contaba con tan solo 250 Doctores (PhD).

En este panorama, en los últimos años estamos asistiendo a varios cambios positivos. Entre ellos, cabe señalar desde 2011, el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) que tiene como objetivo fortalecer y expandir la comunidad científica del país y fomentar la carrera investigadora como una profesión digna y posible en Paraguay, mediante su categorización, evaluación de su producción científica y tecnológica, así como a través del otorgamiento de incentivos económicos.

Actualmente se cuenta con 742 categorizados (en 4 categorías activas que van de Candidato a Nivel III, más los Eméritos); pero solo un porcentaje reducido se dedica a tiempo completo a la investigación. Y los investigadores que realmente podríamos considerar de clase mundial son aún muy escasos.

PRONII es parte del programa PROCIENCIA del CONACYT que, desde 2014, está además administrando importantes fondos para fortalecer las capacidades nacionales para la investigación científica y el desarrollo tecnológico, de modo a contribuir con el aumento de la capacidad productiva, la competitividad, y mejorar las condiciones de vida en el Paraguay. En particular, se han destinado fondos concursables para proyectos de I+D, para infraestructura y equipamiento para la investigación, para programas de postgrado nacionales, y para la repatriación de investigadores destacados.

Cabe señalar que la inversión pública en esta dimensión ¡desde 2014 se ha multiplicado por un factor aproximado de 50 con respeto a años anteriores!

En forma complementaria, desde mediados de 2015 está vigente el programa de Becas de Postgrado Don Carlos Antonio López – BECAL. El objetivo del programa es generar capital humano avanzado para el Paraguay mediante el financiamiento de becas de estudios superiores en el exterior en los más prestigiosos centros. A la fecha, ya se han otorgado aproximadamente 1.400 becas y está previsto en los próximos años (el programa ya ha sido ampliado hasta 2023) alcanzar aproximadamente 3.000 becarios.

Gracias a este programa, se perfila la duplicación de PhD y un fuerte incremento de Master; todos formados en universidades con amplia trayectoria y ubicadas en los ranking mundiales entre las 300 mejores (en la praxis, en las últimas convocatorias las becas se otorgan solo para las 100 mejores universidades).

Como se puede apreciar, el panorama actual es más luminoso y se han dado pasos fundamentales en el fomento de la ciencia, la investigación y la innovación.

Ahora bien, surgen espontaneas varias preguntas. Entre ellas, quisiera brevemente referirme a 3 que me parecen clave:

  1. ¿Es esto suficiente para el país?
  2. ¿Cuál es el impacto que está teniendo el país con estas inversiones?
  3. ¿Es esto sostenible en el mediano largo plazo?

Debido al estado de atraso con respeto a los países de la región (es suficiente con ver los indicadores que presenta periódicamente el CONACYT) y sin ponernos comparar con los países avanzados, estas iniciativas requieren de mayor esfuerzo y de políticas nacionales a largo plazo.

Por otro lado, si bien existen varios indicadores positivos, en término de incremento de investigadores, de producción científica, etc., el impacto de la inversión en investigación requiere de tiempos que superan ampliamente las expectativas (y a veces la justa impaciencia por ver resultados) de la sociedad civil y los gobiernos. Es así como pasa también con la educación. Al mismo tiempo, si no se sostienen los procesos, se podrán perder fácilmente los avances actualmente alcanzados.

Finalmente, por el momento, la fuente de financiación de todos estos programas son los fondos del FEEI (Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación) derivados de los royalties de Itaipu. Por ende, existe un gran desafío para asegurar la continuidad una vez que dichos royalties ya no estén disponibles.


Luca Cernuzzi, PhD

Doctor (Laurea) en Ciencias Informáticas (Universidad de Milán, 1990) y Doctor (PhD) en Ingeniería (Universidad de Modena y Reggio Emilia – Italia, 2007). Desde 2007 es Profesor Titular del DEI- Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” (Paraguay), en el área de Ingeniería de Software. Ha sido Profesor Visitante de diferentes universidades de Europa y América Latina. Es Investigador Nivel III del Programa Nacional de Incentivo a Investigadores – PRONII. Sus actuales áreas de interes incluyen: Ingeniería de Software, Tecnologías de Apoyo (para personas con habilidades diferentes) e Informática Social. Cuenta con más de 130 publicaciones entre revistas científicas, edición de libros, capítulos de libros, y congresos y conferencias internacionales. En el ámbito profesional, ha coordinado diversos proyectos de I+D+i y consultorías, además de realizar asesoramiento al Sector Público en sus áreas de especialidad.

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